TODAS LAS RELIGIONES SON BUENAS. TENGO MI PROPIA RELIGIÓN Y NO QUIERO
CAMBIARLA.
CAMBIARLA.
¿SABE USTED EL ORIGEN DE LA RELIGIÓN? O ¿QUIEN FUE QUE SE INVENTÓ LA PRIMERA
RELIGIÓN? VEAMOS ENTONCES QUIEN FUE EL PRIMER INVENTOR DE LA RELIGIÓN. I. El primer inventor de la religión fue Caín. La religión es hacer algo o laborar para Dios, Fuera del Principió establecido por Dios. Conforme a sus pensamientos, conceptos, e ideas buenas. Esto vemos Con Caín en Gn. 4:2-8.
A. En Génesis 4 el diablo ya se había inyectado en el hombre, y Dios le había mostrado al hombre el camino de salvación. No obstante, Caín fue arrogante, pues rechazó el camino de la salvación que Dios le brindó. Esto significa que siguió al diablo y desechó la voluntad de Dios. Esta fue otra causa de la segunda caída. A Caín no le interesó la Palabra de Dios, el evangelio, ni escuchó la predicación de sus padres. Una vez más afirmo que creo que sus padres le predicaron el evangelio a él y a su hermano, hablándoles de la necesidad de tener túnicas que los cubrieran y que fueran hechas con las pieles de los corderos del sacrificio. Creo que esto justifica el deseo de Abel de ser un pastor de ovejas. Pero a Caín aquello no le interesaba en lo más mínimo, y por ende, rechazó el camino de Dios con arrogancia e inventó su propio camino.
a. ) La arrogancia del hombre al ofrecerle a Dios “el producto de la tierra”
Caín era arrogante y servía a Dios según su propio concepto. “Caín trajo del fruto de la tierra una ofrenda a Jehová” (Gn. 4:3). Caín sirvió a Dios según su concepto. El inventó una religión basándose en su concepto humano. En Génesis 3 no se dice nada acerca de ofrecer a Dios el fruto de la tierra. A Dios le interesa un sacrificio en el cual la sangre sea derramada para satisfacer los requisitos de Su justicia y también le interesan las pieles de los corderos del sacrificio con las que se pueden cubrir los seres caídos y desnudos. Cuando Adán y Eva vieron que estaban desnudos, se cubrieron con vestiduras hechas con hojas de higuera, pero a Dios no le agradó esa clase de vestimenta. El mató algunos corderos para el sacrificio por el pecado, y con las pieles de esos corderos hizo túnicas a fin de cubrir al hombre y a la mujer. Ya vimos que Adán y Eva deben de haber contado eso a Caín y Abel y que Abel recibió su palabra y actuó conforme a ella, mientras que Caín se consideró más inteligente y menospreció los intereses de Dios, negándose a seguir Su camino. El no obedeció al evangelio de Dios, sino que inventó su propio método, una religión conforme a sus propios conceptos. ¿Quién le pidió que ofreciera el fruto de la tierra? El mismo se lo propuso, motivado por el enemigo insidioso. Esta práctica se originó en su mente.
RELIGIÓN? VEAMOS ENTONCES QUIEN FUE EL PRIMER INVENTOR DE LA RELIGIÓN. I. El primer inventor de la religión fue Caín. La religión es hacer algo o laborar para Dios, Fuera del Principió establecido por Dios. Conforme a sus pensamientos, conceptos, e ideas buenas. Esto vemos Con Caín en Gn. 4:2-8.
A. En Génesis 4 el diablo ya se había inyectado en el hombre, y Dios le había mostrado al hombre el camino de salvación. No obstante, Caín fue arrogante, pues rechazó el camino de la salvación que Dios le brindó. Esto significa que siguió al diablo y desechó la voluntad de Dios. Esta fue otra causa de la segunda caída. A Caín no le interesó la Palabra de Dios, el evangelio, ni escuchó la predicación de sus padres. Una vez más afirmo que creo que sus padres le predicaron el evangelio a él y a su hermano, hablándoles de la necesidad de tener túnicas que los cubrieran y que fueran hechas con las pieles de los corderos del sacrificio. Creo que esto justifica el deseo de Abel de ser un pastor de ovejas. Pero a Caín aquello no le interesaba en lo más mínimo, y por ende, rechazó el camino de Dios con arrogancia e inventó su propio camino.
a. ) La arrogancia del hombre al ofrecerle a Dios “el producto de la tierra”
Caín era arrogante y servía a Dios según su propio concepto. “Caín trajo del fruto de la tierra una ofrenda a Jehová” (Gn. 4:3). Caín sirvió a Dios según su concepto. El inventó una religión basándose en su concepto humano. En Génesis 3 no se dice nada acerca de ofrecer a Dios el fruto de la tierra. A Dios le interesa un sacrificio en el cual la sangre sea derramada para satisfacer los requisitos de Su justicia y también le interesan las pieles de los corderos del sacrificio con las que se pueden cubrir los seres caídos y desnudos. Cuando Adán y Eva vieron que estaban desnudos, se cubrieron con vestiduras hechas con hojas de higuera, pero a Dios no le agradó esa clase de vestimenta. El mató algunos corderos para el sacrificio por el pecado, y con las pieles de esos corderos hizo túnicas a fin de cubrir al hombre y a la mujer. Ya vimos que Adán y Eva deben de haber contado eso a Caín y Abel y que Abel recibió su palabra y actuó conforme a ella, mientras que Caín se consideró más inteligente y menospreció los intereses de Dios, negándose a seguir Su camino. El no obedeció al evangelio de Dios, sino que inventó su propio método, una religión conforme a sus propios conceptos. ¿Quién le pidió que ofreciera el fruto de la tierra? El mismo se lo propuso, motivado por el enemigo insidioso. Esta práctica se originó en su mente.
Con el transcurso de los siglos y de las generaciones, Caín ha tenido
incontables seguidores, personas de todas partes que inventan su propia
religión. No incitaron al pueblo a pecar, sino a servir a Dios y a
adorarle. En su arrogancia, estas personas creen estar sirviendo a
Dios. Dicen: “¿Qué hay de malo en servir a Dios de esta manera? No
apostamos ni robamos ni matamos. Servimos a Dios”. No obstante, quiero
decirles: “Ustedes sirven a Dios conforme a sus propios conceptos. A la
larga, ustedes no sirven a Dios, sino que se sirven a sí mismos.
Ustedes sirven sus propios conceptos y no se preocupan por satisfacer a
Dios. Dios no es su Dios; sus conceptos y su mentalidad son su dios.
“¿acaso Dios no es justo? Ambos hermanos le presentaron una ofrenda. ¿Qué había de malo con la ofrenda de Caín? El no apostaba ni robaba, sin embargo era bien religioso. Si no hubiese sido religioso, no habría presentado Una ofrenda. El labró la tierra hasta que ésta produjo fruto, y luego apartó los mejores frutos de la tierra como ofrenda a Dios. ¿Acaso eso no estaba bien? ¿Cómo podría Dios condenarle por hacer eso?” No obstante, la Biblia dice: “Pero no miró a Caín y a la ofrenda suya” (Gn. 4:5, heb.). Dios parecía decirle a Caín: “Caín, hiciste algo religioso, pero ni siquiera lo miraré. Esto no es un servicio para Mí. Tú estás sirviendo a tus propios conceptos y buenas ideas No me interesa tu ofrenda en absoluto”…. Es más la raíz de tu ofrenda se basa en el la misma persona de satanás. ¿Por qué decimos que se basa en la misma persona de satanás? Es porque la ofrenda de Caín se basaba (1) en que su ofrenda era de la tierra maldita que Dios maldijo por causa de la caída del hombre. En otras palabras por causa del pecado la tierra fue maldecida por Dios. Gn. 3:17; 5:29; ¿Qué es el pecado? El pecado Es La personificación de satanás es: decir satanás mismo. Aquí en la ofrenda que Caín estaba ofreciendo simplemente era satanás actuando en Caín. Porque ya para ese entonces satanás estaba dentro del hombre morando como pecado y actuando como el bien. Ro. 7: 17; 20.
“¿acaso Dios no es justo? Ambos hermanos le presentaron una ofrenda. ¿Qué había de malo con la ofrenda de Caín? El no apostaba ni robaba, sin embargo era bien religioso. Si no hubiese sido religioso, no habría presentado Una ofrenda. El labró la tierra hasta que ésta produjo fruto, y luego apartó los mejores frutos de la tierra como ofrenda a Dios. ¿Acaso eso no estaba bien? ¿Cómo podría Dios condenarle por hacer eso?” No obstante, la Biblia dice: “Pero no miró a Caín y a la ofrenda suya” (Gn. 4:5, heb.). Dios parecía decirle a Caín: “Caín, hiciste algo religioso, pero ni siquiera lo miraré. Esto no es un servicio para Mí. Tú estás sirviendo a tus propios conceptos y buenas ideas No me interesa tu ofrenda en absoluto”…. Es más la raíz de tu ofrenda se basa en el la misma persona de satanás. ¿Por qué decimos que se basa en la misma persona de satanás? Es porque la ofrenda de Caín se basaba (1) en que su ofrenda era de la tierra maldita que Dios maldijo por causa de la caída del hombre. En otras palabras por causa del pecado la tierra fue maldecida por Dios. Gn. 3:17; 5:29; ¿Qué es el pecado? El pecado Es La personificación de satanás es: decir satanás mismo. Aquí en la ofrenda que Caín estaba ofreciendo simplemente era satanás actuando en Caín. Porque ya para ese entonces satanás estaba dentro del hombre morando como pecado y actuando como el bien. Ro. 7: 17; 20.
Caín no presentó su ofrenda a Dios conforme al camino de Dios, sino
según sus conceptos y buenas ideas. El inventó una manera de adorar a
Dios conforme a sus propios conceptos y deseos. Caín no tomo el camino
de la salvación provisto por Dios mediante el anticipo de la redención
lograda con él derramiento de la sangre del sacrificio (Gn.3:21; He.
9:22), sino que dio continuación de la caída del hombre al ofrecer
presuntuosamente a Dios el fruto de su propia labor. La manera que Caín
adoró a Dios consistió en inventar una religión acorde con sus ideas y
opiniones Humanas las cuales fueron incitadas por satanás, el insidioso
(Gn. 3:7; Ro.7:8), a lo largo de los siglos y en toda generación, Caín
ha tenido en numerables seguidores, personas en todo lugar y tiempo
que han inventado su propia religión. Esto vemos con claridad ahora. En
las diferentes denominaciones así llamadas “iglesias cristianas” en
la actualidad es decir: en estos días vemos los cristianos siguiendo
el mismo Camino de Caín (1.Jn 3:12; Judas.11), en todas las llamadas
así “iglesias Cristianas” se inventan muchas novedades mundanas para
adorar a Dios. Todas estas invenciones son arrogancia.
Caín en su ser natural ya no era puro. Adán era puro cuando fue creado por Dios, pero Satanás, el maligno, se inyectó en él como resultado de la caída. Por consiguiente, cada vez que el hombre actúa por su propia cuenta, está en unión con el diablo. Por tanto, el hombre no debería actuar por su propia cuenta, sino que debe rechazarse a sí mismo y depender de Dios.
Debo entender siempre que soy una persona caída y que Satanás está dentro de mí, en mi naturaleza, en mis pensamientos, en mis deseos y en mi voluntad. Satanás se hace totalmente uno conmigo. No me atrevo a actuar según mi propia voluntad. Debo decir: “Señor, me desecho a mí mismo (Ro.7:24), y pongo mi confianza en Ti. (Jn.15:4). Señor, ve Tú primero; toma la iniciativa. Señor, quiero seguirte y permanecer en Tu camino”. No somos solamente pecadores, sino que nuestro ego se ha hecho diabólico porque Satanás está en nosotros. Todo lo que planeamos según nuestra naturaleza es en realidad una invención del diablo. Caín, igual que muchos hoy, no estaba consciente de eso. Él pensaba que mientras hiciera algo por Dios, sirviéndole y adorándole, todo iría bien. Usted no debe pensar así. Debe entender en qué condición se encuentra usted y qué es. Como personas caídas, somos uno con el diablo. Él no está solamente alrededor de nosotros y sobre nosotros, sino también dentro de nosotros, en nuestra naturaleza, en nuestra mente, en nuestra parte emotiva y en nuestra voluntad. Cada vez que usted se enoja, Satanás está allí. Cada vez que usa sus propias emociones, Satanás está activo en usted. No diga que es solamente usted el que se comporta así, pues Satanás está con usted y en usted. Vemos eso no solamente en las cosas malas, sino también en las buenas. Cuando Caín presentó el fruto de la tierra como ofrenda a Dios, Satanás estaba metido en dicha actividad. En Caín, Satanás presentó una ofrenda a Dios. Esta era la razón por la cual Dios no quiso mirarla. Dios parecía decir: “Caín, tu ofrenda es maligna. Es un insulto para Mí. Es una abominación a Mis ojos. Me niego a aceptarla”.
b. ) La ira del hombre
Cuando Caín vio que Dios no había mirado su ofrenda, “se ensañó... en gran manera, y decayó su semblante” (Gn. 4:5). Pasa lo mismo con los religiosos hoy en día. Si usted no aprecia las obras que hacen, se enojarán y dirán: “¿Acaso no servimos nosotros a Dios? ¿Por qué no está de acuerdo usted conmigo?” Cuando los religiosos vean que otros sirven a Dios como Él manda y obtienen así Su respeto, se enfurecerán más todavía. Caín fue el primero en actuar así. Si usted sirve a Dios de la manera que lo hizo Abel, lo cual significa que sigue el camino de Dios, los religiosos se enojarán con usted y le dirán: “¿No cree usted que nosotros también servimos a Dios? ¿Por qué Dios lo va a aceptar a usted y a nosotros no?” Con frecuencia hemos oído estas palabras. Le sugiero que tenga cuidado. Si bien usted sirve a Dios, ¿cómo lo hace, a su manera o la manera de Dios? ¿Sirve usted a Dios conforme a lo que Él ha revelado, o según los conceptos que usted tiene o según sus propias invenciones? Decir simplemente que usted sirve a Dios no es suficiente. Es necesario determinar la manera en que lo hace. ¿Corresponde su servicio a la Palabra de Dios o a sus propias y buenas ideas?
No obstante, Dios tuvo mucha misericordia de Caín y siguió hablándole. Caín no oró a Dios ni le preguntó: “Dios, ¿qué hay de malo conmigo?” Aunque Caín no oró, Dios, quien es rico en misericordia, vino a él y le dijo a Caín: “Por qué te has ensañado, y por qué ha decaído tu semblante?” (Gn. 4:6). Dios preguntó a Caín por qué se había ensañado y por qué había decaído su semblante. Todos los que siguen el camino de Dios tienen un semblante elevado. Alzan su semblante y dicen: “¡Alabado sea el Señor!
Amén, Aleluya. Jesús es Señor!” Según algunas versiones, Dios le dijo a Caín: “Si bien hicieres, ¿no serás enaltecido?” El hebreo, el idioma original, también puede ser traducido: “Si bien hicieres, no tendrías el rostro en alto?” Si estamos en el camino de Dios, nuestro semblante será alzado.
Caín en su ser natural ya no era puro. Adán era puro cuando fue creado por Dios, pero Satanás, el maligno, se inyectó en él como resultado de la caída. Por consiguiente, cada vez que el hombre actúa por su propia cuenta, está en unión con el diablo. Por tanto, el hombre no debería actuar por su propia cuenta, sino que debe rechazarse a sí mismo y depender de Dios.
Debo entender siempre que soy una persona caída y que Satanás está dentro de mí, en mi naturaleza, en mis pensamientos, en mis deseos y en mi voluntad. Satanás se hace totalmente uno conmigo. No me atrevo a actuar según mi propia voluntad. Debo decir: “Señor, me desecho a mí mismo (Ro.7:24), y pongo mi confianza en Ti. (Jn.15:4). Señor, ve Tú primero; toma la iniciativa. Señor, quiero seguirte y permanecer en Tu camino”. No somos solamente pecadores, sino que nuestro ego se ha hecho diabólico porque Satanás está en nosotros. Todo lo que planeamos según nuestra naturaleza es en realidad una invención del diablo. Caín, igual que muchos hoy, no estaba consciente de eso. Él pensaba que mientras hiciera algo por Dios, sirviéndole y adorándole, todo iría bien. Usted no debe pensar así. Debe entender en qué condición se encuentra usted y qué es. Como personas caídas, somos uno con el diablo. Él no está solamente alrededor de nosotros y sobre nosotros, sino también dentro de nosotros, en nuestra naturaleza, en nuestra mente, en nuestra parte emotiva y en nuestra voluntad. Cada vez que usted se enoja, Satanás está allí. Cada vez que usa sus propias emociones, Satanás está activo en usted. No diga que es solamente usted el que se comporta así, pues Satanás está con usted y en usted. Vemos eso no solamente en las cosas malas, sino también en las buenas. Cuando Caín presentó el fruto de la tierra como ofrenda a Dios, Satanás estaba metido en dicha actividad. En Caín, Satanás presentó una ofrenda a Dios. Esta era la razón por la cual Dios no quiso mirarla. Dios parecía decir: “Caín, tu ofrenda es maligna. Es un insulto para Mí. Es una abominación a Mis ojos. Me niego a aceptarla”.
b. ) La ira del hombre
Cuando Caín vio que Dios no había mirado su ofrenda, “se ensañó... en gran manera, y decayó su semblante” (Gn. 4:5). Pasa lo mismo con los religiosos hoy en día. Si usted no aprecia las obras que hacen, se enojarán y dirán: “¿Acaso no servimos nosotros a Dios? ¿Por qué no está de acuerdo usted conmigo?” Cuando los religiosos vean que otros sirven a Dios como Él manda y obtienen así Su respeto, se enfurecerán más todavía. Caín fue el primero en actuar así. Si usted sirve a Dios de la manera que lo hizo Abel, lo cual significa que sigue el camino de Dios, los religiosos se enojarán con usted y le dirán: “¿No cree usted que nosotros también servimos a Dios? ¿Por qué Dios lo va a aceptar a usted y a nosotros no?” Con frecuencia hemos oído estas palabras. Le sugiero que tenga cuidado. Si bien usted sirve a Dios, ¿cómo lo hace, a su manera o la manera de Dios? ¿Sirve usted a Dios conforme a lo que Él ha revelado, o según los conceptos que usted tiene o según sus propias invenciones? Decir simplemente que usted sirve a Dios no es suficiente. Es necesario determinar la manera en que lo hace. ¿Corresponde su servicio a la Palabra de Dios o a sus propias y buenas ideas?
No obstante, Dios tuvo mucha misericordia de Caín y siguió hablándole. Caín no oró a Dios ni le preguntó: “Dios, ¿qué hay de malo conmigo?” Aunque Caín no oró, Dios, quien es rico en misericordia, vino a él y le dijo a Caín: “Por qué te has ensañado, y por qué ha decaído tu semblante?” (Gn. 4:6). Dios preguntó a Caín por qué se había ensañado y por qué había decaído su semblante. Todos los que siguen el camino de Dios tienen un semblante elevado. Alzan su semblante y dicen: “¡Alabado sea el Señor!
Amén, Aleluya. Jesús es Señor!” Según algunas versiones, Dios le dijo a Caín: “Si bien hicieres, ¿no serás enaltecido?” El hebreo, el idioma original, también puede ser traducido: “Si bien hicieres, no tendrías el rostro en alto?” Si estamos en el camino de Dios, nuestro semblante será alzado.
Aunque muchos religiosos sirven a Dios y lo ofrecen adoración en las
así llamadas iglesia cristianas, Dios no los mira. Como resultado se
enojan, diciendo:
“¿Acaso no sirvo yo a Dios? ¿No estoy haciendo muchas obras para El?”
Estas palabras de enojo son indicio de un semblante caído. Cuando Caín
se enojó, Dios parecía decirle: “Caín, no debes enojarte. Tú eres un
pecador. ¿Acaso no te han enseñado tus padres las buenas nuevas? Tengo
un camino. ¿Por qué ha decaído tu semblante? Tú estás así porque has
rechazado Mi camino, porque no has escuchado la predicación de tus
padres, y porque no has creído el evangelio, y no has hecho conforme a
mi palabra. Si tomas Mi camino, ni tomas mi palabra y crees el
evangelio, tu rostro se elevará. Caín, todavía no es tarde. Pero ten
cuidado. Si sigues en este camino, el pecado te acecha y procura
devorarte”.
En
Génesis 4:7 Dios le dio a Caín una advertencia: “Y si no hicieres
bien, el pecado está a la puerta”. La última parte de ese versículo es
difícil de traducir. Algunas versiones dicen acertadamente: “A ti será
su deseo, y tú te enseñorearás de él”. Otras versiones dan a entender
que el deseo del pecado es para Caín y que éste debe vencerlo. ¿A quién
se refiere el pronombre “él” en este versículo? Encontramos la
respuesta en Juan 8:44 y 1 Juan 3:12. Con la ayuda de estos versículos
podemos ver que en Génesis 4:7 “él” es el diablo. Por consiguiente,
Dios le dijo a Caín que el pecado estaba a la puerta y que su deseo, es
decir, el deseo de Satanás, se dirigía a él, y que Caín debía
vencerle. El pecado y Satanás son uno.
¡Tenga cuidado! Si usted rechaza el camino de salvación de Dios, el
pecado acecha a la puerta para apoderarse de usted. El deseo del
pecado, es decir, el deseo de Satanás, está dirigido a usted, y usted
debe vencerlo. La mejor manera de vencer a Satanás consiste en huir de
los conceptos de uno y refugiarse en la obra salvadora de Dios. La
salvación de Dios es Jesús como sacrificio. Jesús derramó
Su
sangre por nuestros pecados y se dio a Sí mismo por nosotros como la
justicia que cubre nuestra desnudez. Este es el camino que nos permite
huir de Satanás y escapar del pecado que está a nuestro acecho. Si
alguno de ustedes lee este mensaje y no toma a Jesús como su Salvador,
debo decirle que el pecado acecha a su puerta como una fiera voraz,
esperando la oportunidad de apoderarse de usted y devorarle. Este pecado
es Satanás, el enemigo insidioso, el mentiroso, aquel que es homicida
desde el principio.
c. ) El hombre asesinó a su hermano
“Y dijo Caín a su hermano Abel: Salgamos al campo. Y aconteció que estando ellos en el campo, Caín se levantó contra su hermano Abel, y lo mató” (Gn. 4:8). Cuando comparamos este versículo con Juan 8:44, descubrimos que Caín no fue el único homicida; Satanás también era homicida. En ese pasaje el Señor Jesús se refería al diablo, cuando dijo: “Él ha sido homicida desde el principio”. Aunque Abel fue muerto por Caín, Satanás cometió el homicidio al realizar Caín esta acción. Caín, por haber rechazado el camino de Dios y Su advertencia, fue atrapado por Satanás, el homicida, y se convirtió en homicida junto con Satanás. Por consiguiente, dos homicidas cometieron el mismo crimen. Cuando Caín mató a su hermano, vino a ser totalmente poseído por el diablo, pues éste asesinó a Abel con las manos de Caín y con su cooperación. Caín desdeñó la predicación de sus padres y no hizo caso a la advertencia de Dios.
“Y dijo Caín a su hermano Abel: Salgamos al campo. Y aconteció que estando ellos en el campo, Caín se levantó contra su hermano Abel, y lo mató” (Gn. 4:8). Cuando comparamos este versículo con Juan 8:44, descubrimos que Caín no fue el único homicida; Satanás también era homicida. En ese pasaje el Señor Jesús se refería al diablo, cuando dijo: “Él ha sido homicida desde el principio”. Aunque Abel fue muerto por Caín, Satanás cometió el homicidio al realizar Caín esta acción. Caín, por haber rechazado el camino de Dios y Su advertencia, fue atrapado por Satanás, el homicida, y se convirtió en homicida junto con Satanás. Por consiguiente, dos homicidas cometieron el mismo crimen. Cuando Caín mató a su hermano, vino a ser totalmente poseído por el diablo, pues éste asesinó a Abel con las manos de Caín y con su cooperación. Caín desdeñó la predicación de sus padres y no hizo caso a la advertencia de Dios.
Por tanto, motivado por Satanás, sirvió a Dios conforme a su propia
invención y finalmente fue totalmente poseído por Satanás y se convirtió
en homicida. Esta fue la segunda caída del hombre.
La
segunda caída del hombre empezó cuando éste inventó la religión. No
empezó con el robo; empezó con la adoración a Dios conforme al concepto
humano. Adorar a Dios conforme a la religión fabricada por el hombre
no constituyó una salida de la primera caída, sino una continuación de
ella.
La
segunda caída, que empezó con la religión que creó el hombre, se
completó con ese homicidio. ¿Cree usted que los religiosos pueden
cometer homicidios? Si usted lee la historia, descubrirá que la Iglesia
Católica Romana ha dado muerte a más cristianos auténticos que el
Imperio Romano. Millares de cristianos fueron inmolados por el Imperio
Romano, y la Iglesia Católica Romana continuó esta persecución, matando
más creyentes verdaderos. Si usted procura ser un cristiano genuino en
Portugal o en España, debe tener cuidado, pues los religiosos de esos
países podrían intentar quitarle la vida. La religión humana siempre es
así: empieza sirviendo a Dios y acaba matando a la gente. Esto
corresponde exactamente a lo dicho por el Señor Jesús en Juan 16:2:
“Viene la hora cuando cualquiera que os mate, pensará que rinde
servicio a Dios”.
¿En qué consistió la primera caída del hombre? La primera caída del hombre consistió en que éste ingirió algo que no era Dios. El hombre no hizo nada malo; simplemente absorbió un elemento ajeno a Dios.
¿En qué consistió la primera caída del hombre? La primera caída del hombre consistió en que éste ingirió algo que no era Dios. El hombre no hizo nada malo; simplemente absorbió un elemento ajeno a Dios.
¿Cuál fue la segunda caída del hombre? La segunda caída del hombre fue
la invención de la religión, lo cual condujo a un acto de homicidio. La
segunda caída ocurrió por la arrogancia del hombre.
La
arrogancia significa que el hombre no se preocupa por la economía de
Dios, por el camino de Dios, sino que sólo se interesa en sus propios
deseos y conceptos. Cuando el hombre se negó a seguir el camino de
Dios, e inventó su propia religión, se convirtió finalmente en un
homicida del pueblo de Dios. Esta fue la segunda caída del hombre.
Resulta muy útil entender la caída, pues nos permite ver más de la obra
salvadora de Dios. Espero que entre ustedes nadie se convierta en Caín.
Todos deberíamos ser Abeles, justos. Seamos todos como Abel, creamos el
evangelio, practiquémoslo y vivamos por él. Entonces con Caín vemos la
labor que no presentó su ofrenda a Dios conforme al camino de Dios,
sino según sus propias ideas. El inventó una manera de adorar a Dios
conforme a su propio concepto y deseo. En el cristianismo actual se
inventan muchas novedades para adorar a Dios. Todas estas invenciones
son arrogancia. Caín él fue el primer inventor de su propia religión.
Con el transcurso de los siglos y de las generaciones, Caín ha tenido
incontables seguidores, personas de todas partes que inventan su propia
religión. No incitaron al pueblo a pecar, sino a servir a Dios y a
adorarle. En su arrogancia, estas personas creen estar sirviendo a Dios.
Dicen: “¿Qué hay de malo en servir a Dios de esta manera? No apostamos
ni robamos ni matamos. Servimos a Dios”. No obstante, quiero decirles:
“Ustedes sirven a Dios conforme a sus propios conceptos. A la larga,
ustedes no sirven a Dios, sino que se sirven a sí mismos. Ustedes sirven
sus propios conceptos y no se preocupan por satisfacer a Dios. Dios no
es su Dios; sus conceptos y su mentalidad son su dios.






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